Compartimos este interesante artículo, publicado en www.iagua.es y escrito por Arantxa Freire, sobre la situación medioambiental de la Bahía de La Habana y los proyectos que está realizando la Agencia Española de Cooperación (AECID). Unfamed Fabricantes ha colaborado en estas acciones siendo el suministrador de los equipos de las plantas depuradoras de Mantilla y San Matías, así como de los biofiltros para la PTAR Prosperidad y de la compuerta de la cámara de rejas en el Muelle de Caballerías.

El regreso de los pelícanos a la Bahía de La Habana

“Hubo un tiempo donde la Bahía de La Habana estaba muerta. Su agua no tenía oxígeno. Desaparecieron las palometas, las jiguaguas, las pintadas, los sábalos, los crustáceos, los reptiles y las aves; entre ellas, las bandadas de pelícanos tan características en la isla.

La bahía, de 5,2 km2 y 18 km de perímetro, se asemeja a una ría, pero también podría ser un zarpazo que el mar le ha pegado a la ciudad. Comprende diez municipios y en su cuenca viven, pescan y pasean casi un millón de habitantes.

Lo que no hay duda es que es un enclave lleno de belleza y de historia. Albergue de piratas y corsarios desde el siglo XVI y protagonista del hundimiento del acorazado estadounidense Maine, también presenta, desde hace años, un problema ambiental y sanitario.

Una de las más contaminadas del Caribe

Un estudio del Fondo Mundial de Medio Ambiente analizó en 1998 las bahías más contaminadas de Centroamérica y el Caribe, entre ellas Puerto Limón (Costa Rica), Cartagena de Indias (Colombia), Kingston (Jamaica) y la Bahía de La Habana. En el informe se hicieron veintiuna recomendaciones, como la de formar un grupo de trabajo para vigilar y combatir la contaminación. De esta manera, fue creado en 1998 el Grupo de Trabajo Estatal Bahía de La Habana (GTE-BH). Está presidido por el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente, y también participan otros actores como el Gobierno de la Ciudad, el Ministerio de Transporte, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) encargado del saneamiento, así como la Unión Cuba-Petróleo (CUPET), empresa estatal que coordina la petrolífera situada en las orillas de la ensenada y causante de la mayor parte de la contaminación de origen industrial.

Desde su fundación, el GTE-BH se puso manos a la obra para impulsar un trabajo conjunto, y descubrió que el 70% de la contaminación se produce por los desechos urbanos y un 30% por los vertidos industriales. Cabe recordar que el alcantarillado de la ciudad de La Habana data de 1915, y fue construido en su época para dar servicio a unos 600.000 habitantes. En la actualidad, recoge las aguas negras de casi el doble. Las consecuencias son graves y la necesidad de una respuesta, urgente.

El GTE-BH descubrió que el 70% de la contaminación se produce por los desechos urbanos y un 30% por los vertidos industriales

Cuando uno pasea por el centro histórico de La Habana y recorre la bahía, puede observar esos vertidos fecales borboteando a través de los desagües, la contaminación de los arroyos y puede también sentir en sus propias pituitarias la fetidez que desprenden lo que en un tiempo debieron ser aguas limpias.

Cambio de uso

Yosvany B. Simón Gil, director de gestión de proyectos de cooperación del Grupo de Trabajo Estatal Bahía de La Habana (GTE-BH), explica el contexto y reconoce que las soluciones no son fáciles, ya que se requieren ingentes recursos materiales y financieros para abordar esta problemática: “Por un lado, estamos planificando el cambio de uso de la bahía, de zona industrial a recreativa y de ocio. Además, es necesario rehabilitar el servicio de alcantarillado existente, y de forma paralela, crear un sistema alternativo de depuradoras que pueda dar servicio a La Habana moderna de manera que pueda ser creada una red descentralizada y controlada por la propia comunidad”.

Pero se trata de una tarea vital: la recuperación de la bahía es fundamental para la salud de la población y del ecosistema y para la proyección turística que se merece La Habana.

Contaminación visual

Para Mercedes Gzegorzewski, directora de Gestión Ambiental, la solución está en camino. “Las empresas que operan en la bahía ya conocen los problemas. Y se están creando planes”. Se ha comenzado a minimizar la contaminación visual, retirando más de cincuenta embarcaciones hundidas y eliminando los pilares de hormigón que sobresalían de las aguas. También se está produciendo un traslado de empresas alimenticias, mataderos, talleres de coche o cuero a otros lugares, y la reducción de la carga contaminante industrial ha sido del 78%. Pero el camino es lento, ya que todavía existen unas cien industrias contaminantes en la zona. “La refinería, responsable del 90% de la contaminación industrial, es el gran reto, pero es costoso moverla”, explica Gzegorzewski. Se trabaja en la búsqueda de soluciones como, por ejemplo, la adaptación de la planta para evitar derrames. Desgraciadamente, el ciclón Irma (que asoló la isla en 2017) rompió la barrera fija de la refinería lo que supone otro reto para los próximos años.

“Es necesario rehabilitar el servicio de alcantarillado existente, y de forma paralela, crear un sistema alternativo de depuradoras”

En lo que se refiere al tratamiento de las aguas residuales, la Cooperación Española colabora técnica y financieramente en diversas iniciativas entre las que se encuentran dos programas desarrollados directamente por la Agencia Española de Cooperación para impulsar soluciones técnicas al tratamiento de aguas residuales industriales en la Bahía de La Habana, y otro enfocado en la mejora de la gestión de los recursos hídricos en la isla.

Tres nuevas depuradoras

El Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento de España contempla además el apoyo a la creación de tres nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales en Mantilla, Prosperidad y San Matías, con capacidad para dar servicio a 15.000 habitantes, así como la instalación de una compuerta en la cámara de rejas en el Muelle de Caballerías, previa al sifón de 1,3m3/s de residuales urbanas que pasa bajo el canal de entrada de la bahía.

Fuera de La Habana, se incide en las mejoras de los sistemas de agua y saneamiento de once municipios (Nueva Gerona, La Palma, Güines, San Antonio de los Baños, Jatibonico, Cueto, Marcané, Alto Cedro, Báguanos, Guisa y Guantánamo) y la ampliación de un centro de formación para gestores de los recursos hídricos en El Dátil. La colaboración entre ambos países, con donaciones de España por valor de más de doce millones de euros, está enmarcada en la Tarea Vida, el plan del Estado cubano para enfrentar el cambio climático.

Campañas de sensibilización complementarias

El gobierno complementa la estrategia en la bahía con acciones dirigidas a la sensibilización y la educación ambiental. Para ello, desarrolla actividades dirigidas a mejorar el entorno de la bahía como la reforestación y promoción de espacios verdes, tanto en la Cuenca Tributaria de la Bahía de La Habana y su Zona Costera Contigua de Interacción, como en el Parque Ecológico Río Hondo, y en el área protegida Triscornia, donde se está recuperando el manglar. Hoy en día, más de trescientos centros educativos participan en el programa educativo ambiental que está integrado por estudiantes y maestros promotores ambientales. Además, se fortalece el tejido vecinal a través de un programa de trabajo en los 48 consejos populares de la cuenca.

En el Antiguo Egipto, el pelícano se asociaba con la muerte y el más allá. Tras unos años desaparecidos, su regreso a la Bahía de La Habana es una buena señal. Son un claro ejemplo de que empieza a rebrotar la vida.”

Fuente: www.iagua.es